1918, la gripe española en Montilla

Hospital militar en Kansas (EE.UU.) para tratar a los enfermos por la «spanish influenza». Imagen del National Museum of Health and Medicine de Silver Spring (Marylan, EE.UU.)

 

Hace poco más de un siglo, la gripe más devastadora que se ha conocido hasta el momento pervivió en la memoria colectiva como “gripe española”, aunque sus orígenes estaban más allá de nuestras fronteras. Como algunos de los movimientos que hemos presenciado desde el pasado mes de diciembre, en 1918 también se minimizó inicialmente el impacto previsto de la epidemia, restándole una capacidad mortífera que pocos meses después se vio como un movimiento equivocado. Aunque, como ahora, a posteriori se ve todo desde una (in)cómoda perspectiva.

Con fuentes que mencionan estadísticas dispares, se estima que el total de fallecidos alcanzó en todo el Mundo una cifra de entre 25 y 50 millones. Parece más fiable y unánime el dato que señala unas bajas aproximadas de 200.000 personas en España, aunque la escasa fiabilidad de las estadísticas de la época y las secuelas posteriores a los primeros años hacen de este cálculo una operación compleja y casi imposible.

Publicidad de Zotal de la época, «remedio» que devino poco eficaz contra la enfermedad en 1918

Con el avance de la enfermedad tras unos primeros meses vacilantes, los representantes políticos gubernamentales comenzaron a dictar bandos para endurecer las medidas frente al virus. Las corridas de toros, por ejemplo, encuadradas dentro de las actividades “prohibidas” por el actual COVID-19, no se suspendían en España con carácter general desde esta epidemia de gripe de 1918. Se suspendieron, por citar un caso, los actos de la Feria del Pilar en Zaragoza.

En Córdoba, la poca rigidez de la población para tomar medidas obliga al gobernador civil a regular diferentes situaciones. Durante varios meses se sucedieron prohibiciones para cobrar nómina al funcionario que no acreditase estar vacunado, así como de contratar a quien no acreditase tal situación. Tampoco podían los no vacunados circular por vía pública.

Pocas referencias se hacen en la prensa de la época sobre la epidemia en Montilla. El periódico “El Socialista”, que prácticamente a diario desde que se tomó consciencia de la grave situación realizaba un parte sobre “Los estragos de la gripe” recogía en su edición de 25 de noviembre de 1918 la alta cifra de defunciones en la localidad por esta causa, con una media de 26 bajas. Quizá lo más grave del asunto es que estas muertes se debían, en gran parte, a la falta de precauciones sanitarias, con una deficiente profilaxis en el quehacer de los montillanos, evidenciando la falta de desinfección en locales donde se habían producido fallecimientos por la enfermedad o la libre circulación de animales por las calles sin control alguno.

Recorte de El Socialista, edición 25-11-18. Fuente: Hemeroteca PSOE (https://www.psoe.es/el-socialista/hemeroteca)

La historiadora montillana Josefa Polonio Armada [i] señala esta gripe como causante de un aumento en la mortalidad, a la baja en los años anteriores; situando en tasas superiores al 33 por mil en 1918 y aumentando el año siguiente, provocando la constitución de la Junta de Socorros Mutuos en el seno del Sindicato Católico Agrario.

 

Tres años duró aquella epidemia gripal del primer cuarto del siglo XX. Algunas secuelas acompañaron por mucho más tiempo a sus habitantes. Y esto, lecciones aprendidas, es lo que tenemos que evitar en la actual crisis que nos afecta y cuya obligación de confinamiento parece llegar a su recta final. ¿Lo conseguiremos?


[i] Polonio Armada, J. “La Sinapsis del poder en una sociedad pequeña y cerrada. El caso de Montilla (1902-1975)”; Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba, 2016

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