¿Sabías qué…? La actual numeración de las calles

En la memoria colectiva de la ciudad –cualquier ciudad–, la morfología de las calles, su evolución y modificaciones, sus sucesivas denominaciones… son elementos imprescindibles para conocer la historia de sus habitantes. El nomenclátor del callejero hace referencias a personajes populares, espacios públicos históricos, acontecimientos y otras señas del pasado.

En Montilla, el callejero se ha estudiado ampliamente por Enrique Garramiola, en su “Callejero y Memoria Íntima de Montilla”. En él destripa la historia de cada calle, su evolución, el porqué de su nombre y sus modificaciones; incluso sus vecinos más ilustres. Es una obra de referencia para cualquier estudio de la ciudad.

Pero, dejando para otro momento el estudio toponímico del callejero… ¿sabes por qué las casas se numeran como se hace y qué criterios se siguen para ello? ¿Alguna vez te has preguntado por qué la Corredera comienza su numeración cerca de la Plaza de la Rosa y no en la parte más cercana al Ayuntamiento?

 

Nombrar las calles: la necesidad de tener una dirección

Aunque poner nombre a las calles es costumbre primitiva, regularlo es tarea relativamente reciente, pues al menos en España se aborda esta cuestión jurídica a partir del siglo XVIII, con la promulgación de la Real Cédula de Carlos III de 6 de octubre de 1768, que dividía Madrid en cuarteles y barrios; medida que se extendió rápidamente a otras ciudades con Audiencia o Chancillería.

El crecimiento de estas ciudades y la necesidad de controlar a sus vecinos hizo que se obligara a los alcaldes de barrio a presentar relaciones de quienes habitaban sus demarcaciones, numerando manzanas y casas. Sucesivas normas, estatales y locales, fueron imponiendo a los municipios la obligación de denominar calles y numerar casas para localizar a sus vecinos de cara,  fundamentalmente,  al cumplimiento de prestaciones militares o tributarias.

Fachada de la Casa La Andaluza, con inscripción en azulejo. Mitad de siglo XX

La obligación de rotular las calles y numerar las casas en Montilla

En Montilla, si bien en la segunda década del siglo XIX ya observamos cómo al formarse el Padrón de Habitantes de la ciudad[i], se numeran las casas, aunque de manera meramente estadística y sin un carácter demasiado formal, poco a poco van adoptando las directrices de las sucesivas órdenes y reformas que se dictan por parte del Gobierno. Así, el último día de 1858 se proclama una Real Orden que ordena la actualización o imposición de la numeración de las viviendas en las poblaciones, según la tuvieran o no establecida anteriormente.

Reunido el Ayuntamiento en sesión capitular el 27 de enero de 1859[ii], se dio cuenta de una circular del Gobernador Civil de la Provincia con las instrucciones para dar cumplimiento a la Orden anterior, acordándose su acatamiento. Para ello, el 4 de febrero se reúnen en sesión extraordinaria los regidores municipales, junto a otros individuos designados legalmente (Vicario, mayores contribuyentes, peritos, etc) y acordaron:

  • Anunciar públicamente el proyecto, para que los vecinos voluntariamente facilitaran datos que lograran llevarlo a cabo.
  • Nombrar para acometer el trabajo una comisión de seis individuos: Manuel de Zafra y José Almedina, regidores del Ayuntamiento; el Comandante de la Guardia Civil; Juan Portero, Maestro de Instrucción Primaria; Juan de Dios Arrabal y Nazario de la Cruz, Peritos Agrónomos.

Era Alcalde Joaquín Aguilar-Tablada Blanco.

Más tarde, el 3 de marzo, se decide adquirir todas las letras y números que se necesiten en Montilla para rotulación de las calles y numeración de las casas, “siendo lo más conveniente para que no se borren y siempre esten á la vista que se proporcionen de relieve, aun cuando ofrezca algun gasto más (sic)[iii]. La compra se hace mediante subasta, a 320 reales cada cien piezas, que deben “ser procedentes de la Fábrica de loza de la Cartuja de Sevilla, y en su forma la mas moderna que se conoce[iv]. Se estima inicialmente una necesidad de 2.857 números y 1.556 letras para la rotulación.

El pliego de condiciones para la compra, que debe ser sufragada según ley por los propios vecinos, se recoge en el Acta de la sesión de 28 de abril de 1859. Señala que el contratista debe colocar los números en la parte superior y media de la portada de las casas. Finalmente, el adjudicatario es la Casa de Comercio del Señor Cruz, de Córdoba, por un importe total de 14.684 reales con 16 céntimos. Un año después, en sesión extraordinaria de 20 de abril de 1860, se dan por válidas las rectificaciones realizadas en el nomenclátor.

Más adelante, en verano de 1861, el Ayuntamiento adquiere a una fábrica de Lucena lozas vidriadas y pintadas en negro con los números destinados a las casas de campo de la localidad, para que cada propietario las abonase e instalase a su costa.

Azulejo con número pintado de negro, similar a los que muchos municipios incluyeron en sus casas en la segunda mitad del siglo XIX

 

¿Por qué en Montilla se numeran las calles de la forma actual?

Aquella Real Orden de 31 de diciembre de 1858, sobre el nomenclátor general del reino, disponía realizar en el plazo de dos meses la total actualización de los nombres de las calles, incluso donde no tuvieran, así como fijar o revisar los números de las casas. El sistema era claro e imperativo: impares a la izquierda y pares a la derecha, “partiendo del centro de la población a su circunferencia”; en travesías, empezando “desde la embocadura de la calle de mayor importancia por su tránsito o anchura”; y en áreas diseminadas, tomando “por punto céntrico la residencia del Ayuntamiento”.

Hubo más reglas dictadas por Real Orden de 24 de febrero de 1860[v]: se obligaba a las Secretarías municipales a tener actualizados los registros, a los Ayuntamientos a costear la colocación de lápidas con los nombres de las calles y rotular los edificios públicos. Aprovechando la renovación decenal de los censos se fueron dictando posteriormente nuevas instrucciones o aclaraciones. Esta segunda Orden incluía, entre otras disposiciones, las siguientes:

  • “Cuando tenga un edificio vistas á dos ó más calles, la fachada de la puerta principal llevará el número característico, sin perjuicio de que en los costados ó la espalda se ponga también el número correlativo que le tocare por la calle de la fachada respectiva, par ó impar, siguiendo el órden regular, pero añadiéndole la palabra accesorio”.
  • “Cuando en un solar numerado se levantasen dos ó más casas, ó cuando de la demolición de una casa surgiesen dos ó más, se conservará el antiguo número con la especificación de duplicado, triplicado […]”
  • “En donde hubiere una plaza situada próximamente en el centro, y de la cual irradien ó partan las calles principales, servirá de base de la numeración, empezándola por los puntos más próximos á ella”

Tras las posteriores normativas que han regulado este asunto, la numeración de las casas y la rotulación de las calles se rige actualmente por la Resolución de 17 de febrero de 2020, de la Presidencia del Instituto Nacional de Estadística y de la Dirección General de Cooperación Autonómica y Local, por la que se dictan instrucciones técnicas a los Ayuntamientos sobre la gestión del Padrón municipal; concretamente, en los apartados 4 y 5 del artículo 14. Básicamente, sigue recogiendo la manera de numerar nuestras casas que se inició hace casi dos siglos. Tan mala solución no se daría para que sigamos sus preceptos…

 

Por todo lo anterior, ¿sabías qué…

  1. […] en Montilla, la mayoría de las calles históricas (Corredera, Puerta de Aguilar, Cuesta de las Caballeras, San Luis, etc.) inician su numeración en su extremo más cercano a la Plaza de la Rosa, no solo por ser la plaza más céntrica, sino por estar allí ubicadas las Casas Consistoriales –su fachada trasera, en realidad– a mitad del siglo XIX?
  2. […] las plazas numeran sus casas siguiendo un orden correlativo? En Montilla, imitando la instrucción de 1860 para numerar zonas rurales, se hace en orden inverso a las agujas del reloj (Plaza de la Rosa, Llano de Palacio, Plaza de Certaldo, Plaza de la Merced, Plaza de los Salesianos).
  3. […] la calle San Juan Bosco, sin ser plaza, también sigue numeración consecutiva, teniendo solo casas en su vertiente izquierda, entrando por Miguel de Barrios? Pero en este caso se sigue el sentido de las agujas del reloj.
  4. […] los números accesorios en Montilla incluyen en la placa “ACC”? Siguiendo las anteriores instrucciones, podemos ver, por ejemplo, el número 2 ACC de Calle Lobero, cuya entrada principal está sita en Dámaso Delgado 15; o en Emilio Nogués 11 ACC, entrada lateral de la principal en Virgen de las Viñas.
  5. […] las callejuelas sin nombre propio siguen la numeración correlativa a la acera de la calle principal en la que se encuentran? Ocurre, por ejemplo, en la mencionada Calle Emilio Nogués; o en Santa Brígida, entre cuyos números 47 y 57 existe una curiosa calleja con varios domicilios. Estás a un paseo de comprobarlo…
  6. […] la Cuesta de Maldonado es la eterna incomprendida? Catastro la identifica como la parte final de Avenida de Antonio y Miguel Navarro y el callejero fiscal municipal no la reconoce como vía independiente, aunque “parte” dicha Avenida en dos tramos, asignando diferente categoría a cada uno de ellos e identificando como de menor rango el que históricamente se ha conocido como Cuesta de Maldonado. Una denominación que el propio Ayuntamiento viene empleando desde tiempo atrás (por ejemplo, en Acta Capitular 07/11/1850, cuando el Gobernador Civil de la Provincia pregunta al Ayuntamiento, sobre el nuevo ramal de la carretera, “si dá la preferencia al trozo de camino abierto por los molinos de viento ó a la esplanada principiada hacia la Cuesta de Maldonado (sic)”, señalando el Consistorio que este último sirve de entrada para los que vienen de Málaga o Aguilar).

 

Por ahora, elucubremos sobre si la voluntad y el acervo popular se imponen en la cultura toponímica de la ciudad. En otro momento hablaremos de la Cuesta de Maldonado y de otras curiosidades del nomenclátor de nuestro callejero.

 


[i] AMM, Legajo 93A. Padrón 1820.

[ii] AMM, Actas Capitulares, Libro 156. Sesión de 27/01/1859

[iii] Ibidem, sesión de 03/03/1859

[iv] Ibidem, sesión de 28/04/1859

[v] Gaceta de Madrid de 28 de febrero de 1860. versión digitalizada: https://www.boe.es/gazeta/dias/1860/02/28/pdfs/GMD-1860-59.pdf

 


PARA SABER MÁS SOBRE EL CALLEJERO Y SU REGULACIÓN

  • Izu Belloso, Miguel José (2010): “La toponimia urbana en el derecho español”, Revista de Administración Pública [ISSN: 0034-7639], núm. 181, págs. 267-300. Madrid.
  • Mask, Deidre (2023): “El callejero. Qué revelan los nombres de las calles sobre identidad, raza, riqueza y poder”. Editorial Capitán Swing. Madrid.
  • Garramiola Prieto, Enrique (1995): “Callejero y Memoria íntima de Montilla”. Nuestro Ambiente. Montilla.

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