Dolores Requena Cordón, una Montillana Ejemplar

En el centro, Dolores Requena junto a Antonio Márquez, Párroco de la Asunción; rodeados de los empleados de la bodega. Fuente: Bodegas Navarro


Artículo remitido al Ayuntamiento de Montilla en el procedimiento de información y adhesión pública al cambio en la denominación de la actual Avenida de Antonio y Miguel Navarro a Dolores Requena Cordón.

 

Hace justo 142 años nacía María de los Dolores Requena Cordón. Fue el uno de junio de 1884, hija del matrimonio formado por María del Carmen Cordón Molina y Rafael Requena Salas, militar y empresario local que fue Alcalde de Montilla en 1876 y 1883 de manera circunstancial y que publicó «Diario de mi vida pública» que narra de primera mano los famosos sucesos de Montilla de 1883. Fueron siete hermanos, un solo varón y seis mujeres.

Casada con Miguel José Navarro Salas, heredero y continuador de una estirpe bodeguera que desde 1830 operaba en Montilla de la mano de su fundador, Antonio José Navarro[i], Dolores Requena amparó astutamente el devenir y la expansión de la empresa familiar, primero de la mano de su esposo y después, fallecido este, bajo su propia dirección, que ostentó durante los años 40 y 50 del pasado siglo. No en vano, siguiendo las prescripciones legales de la época, durante un tiempo la empresa operó bajo la denominación mercantil de “Dolores Requena Cordón, Viuda de Navarro”; y comercialmente como “Viuda de Miguel Navarro Salas”. Marcó el camino que después continuaría su hijo, José María Navarro Requena, consiguiendo mantener en la escena internacional una de las firmas más representativas de nuestra denominación de origen.

Cabecera de la correspondencia de la bodega en 1962

Más allá de sus quehaceres empresariales, y bajo su patrocinio, el barrio del Gran Capitán de Montilla —las Casas Nuevas—, que pasada la mitad del siglo XX veía comenzar su expansión, vivió varios hechos que le dieron su actual estructura a la zona urbana que rodea los terrenos de la bodega. Así, en la actual calle Virgen de las Viñas cedió en 1957 parcelas a los trabajadores para que construyeran sus propias casas, configurando así esta popular calle del Barrio con una veintena –veintitrés, para ser exactos– de casitas de modesta pero coqueta configuración. Así, el 11 de febrero de 1957 se colocó la primera piedra de esta promoción de casas autoconstruidas por los propios trabajadores.

Donó asimismo el espacio suficiente para la construcción de la Escuela Virgen de las Viñas, oficialmente denominada Graduada José Priego, primer centro educativo del Barrio donde muchos niños y niñas de la localidad comenzaron sus estudios en aquellos años. También cedió terrenos para la que después se conoció como Graduada incompleta “Navarro Requena”, en la Ronda del Canillo, una de las seis microescuelas que se construyeron en Montilla bajo el diseño del Arquitecto Rafael de la Hoz.

Hay que recordar que, ante la petición del Ayuntamiento a la familia Navarro de poner precio al terreno de su propiedad donde construir esta escuela, José María Navarro, refiriéndose a su madre, contestó que “aportando una vez más nuestro granito de arena y dado el fin a que se destina, en bien y engrandecimiento de nuestro querido pueblo, nos cede gratuitamente, no interesando nada por los referidos metros[ii]

Ello le valió la concesión del título de Hija Predilecta por parte del Ayuntamiento de Montilla, acordado por el Pleno en sesión de 12 de abril de 1962, tras propuesta de Arturo Hidalgo Trillo, empleado de la firma bodeguera que pedía en nombre de toda la plantilla la distinción de Ciudadana Ejemplar “por su labor benéfico-social”. La propuesta, respaldada entre otras por la Hermandad del Señor de la Santa Cena y Nuestra Señora de las Viñas, reconocía “la inmensa labor benéfico-social realizada en Montilla por Doña Dolores Requena Cordón y muy especialmente en favor de los empleados de su empresa a los que cedió terrenos para construcción de sus viviendas, les facilitó medios de transporte y piedra para las construcciones, les concedió préstamos sin interés[iii][…]”.

El expediente, además, reconocía que la Sra. Requena “ha cedido terrenos al Ayuntamiento para la construcción de Grupos Escolares, así como para construcción de nuevas vías públicas”. Entre estas nuevas vías se encuentran la actual Virgen de las Viñas y la avenida que precisamente ahora tomará el nombre de Dolores Requena, que si bien existía como camino de salida de la población hacia la carretera Córdoba – Málaga, con las cesiones aludidas a finales de los años 50 y principios de los 60 terminó por configurar su actual anchura y fisionomía.

Como el propio maestro de la Graduada José Priego reconoció en el expediente para su nombramiento como Hija Predilecta, Dolores Requena donó la mayor parte de los libros que formaban la biblioteca de la escuela, contribuyendo con ello al crecimiento social e intelectual de los y las jóvenes de la barriada. Se trata de Don José Delgado Arias, que además de maestro de la escuela también fue beneficiario de una de las parcelas donadas por la bodega; concretamente la marcada con el número 6 de la calle.

Vista de la Calle Virgen de las Viñas, terrenos cedidos por Dolores Requena. Sobre 1965. Fuente desconocida.

Continuando esa labor desinteresada, en no pocas ocasiones permutó por otros solares o vendió a bajo precio –en contra de cierto fenómeno especulativo surgido en la zona de ensanche de Montilla en esta época– terrenos de la familia vinculados a la bodega para la construcción de vivienda social o nuevos equipamientos, como la primera Escuela de Formación Profesional de la localidad o los famosos pisos de ladrillo visto que la Obra Sindical del Hogar construyó bajo el conocido proyecto de la Hoz, otro de los vestigios del genial Arquitecto cordobés en nuestra localidad.

En 1959, siendo ella Presidenta de la Archicofradía de María Auxiliadora, se consiguió realizar la réplica de la imagen que preside en la Capilla del Colegio Salesiano de la localidad; imagen auxiliar que es la que actualmente procesiona por las calles de la ciudad el 24 de mayo de cada año[iv]. Enmarcada igualmente en esta colaboración con el aspecto más social de la Iglesia, Requena aportó mano de obra de la bodega para la construcción de la Iglesia de la Asunción[v], iniciada en 1962. Fue, también, camarera de Cristo en el Sepulcro con la Hermandad del Santo Entierro y Nuestra Señora de la Soledad[vi].

 

En aquellos años de reconstrucción y de esperanza contenida, su labor empresarial se desarrolló en paralelo a un marcado compromiso social. No en vano, como reconocía el expediente para la concesión de la distinción como Hija Predilecta, Requena Cordón mostraba una gran estima a sus empleados, “visitándoles personalmente en caso de enfermedad y poniendo siempre remedio a sus dificultades económicas”, y disponiendo para ellos una constante mejora en los salarios de los mismos, adelantándose a cualquier disposición que las Leyes hayan dictado[vii]”.

También su hijo, José María Navarro Requena estuvo muy presente en los orígenes del Barrio, como miembro de la Cooperativa Virgen de las Viñas, que construyera las “80 viviendas” entre 1965 y 1969 o de la Junta pro-construcción de la Iglesia de la Asunción, así como promotor de la Fiesta de la Vendimia o de la Hermandad de la Virgen de las Viñas, más tarde también de la Santa Cena.

Panorámica del Barrio del Gran Capitán, alrededor de Bodegas Navarro. Sobre 1960. Fuente: Bodegas Navarro

Dolores Requena Cordón fallecía en Montilla, en los primeros días de 1978, dejando un legado social, empresarial y familiar que marcó una época. Es curioso como en un mundo predominantemente masculino como es el bodeguero, la figura de Dolores Requena, como la de tantas otras mujeres, ha permanecido históricamente semioculto; si no en la sombra, en una penumbra que por injusta molesta a los ojos de quien la mira con perspectiva histórica. Por eso la distinción que ahora se pretende para esta ilustre montillana recupera no solo su memoria particular, sino la de tantas mujeres que han sostenido la industria vitivinícola de la localidad: desde la recolección hasta la exportación; sosteniendo de esta forma la producción de la economía más importante y visceral de Montilla.

 


Agradecimiento

A Miguel Herrador, actual coadministrador de Bodegas Navarro, S.A., por mantener el legado de una empresa montillana bicentenaria, por impulsar este reconocimiento a una montillana ejemplar y, a título personal, por facilitarme amablemente unas fotografías tan significativas. 


 

Notas

[i]  “Bodegas Navarro rinde tributo a María Dolores Requena en una jornada dedicada a la mujer y el vino” en Montilla Digital, https://www.montilladigital.com/2026/03/bodegas-navarro-homenaje-maria-dolores-requena.html

[ii] Archivo Municipal de Montilla (AMM), Actas Capitulares, Libro 236. Sesión de 29 de diciembre de 1956.

[iii] AMM, Actas Capitulares, Libro 238. Sesión de 12 de abril de 1962.

[iv] “Nuestra Madre María Auxiliadora, una devoción muy arraigada en Montilla” en Pasión por Mvnda, http://www.pasionpormvnda.com/2018/05/nuestra-madre-maria-auxiliadora-una.html

[v]Montilla 1950-1975. Entre la Historia y la Memoria”. RAMÍREZ PINO, J. Montilla, 1994 (p. 352).

[vi] “Carmela Polonio, una Cofrade Ejemplar” en Perfiles Montillanos. JIMÉNEZ BARRANCO, A.L. https://perfilesmontillanos.blogspot.com/2019/05/carmela-polonio-una-cofrade-ejemplar.html

[vii] AMM, Expedientes de Secretaría, núm. 3549-0021.

 

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