Los arcos de entrada a Montilla en 1883

(Detalle del Arco de San Roque, de la fotografía realizada por D. Agustín Jiménez-Castellanos en 1914 y editada por la Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz en 2006; Carpeta III «Montilla en el Recuerdo»).

 

“Hemos avanzado algunos pasos hacia Montilla, vamos a entrar en ella, y no podemos hacerlo sin que antes nos detengan los arcos ó puertas de entrada con que comienza en algunas calles lo que se llama el casco de la población.

Si hubiéramos de deducir por lo ridículo de estos arcos (que se creen monumentales) el conjunto de los edificios que á poco hemos de ver, el juicio vendrá á ser en suma bien poco favorable.

No obedeciendo su erección á ninguna necesidad ni objeto determinado, vienen á estar allí de sobra, y por consecuencia á servir de estorbo y de fealdad menoscabando la buena idea de la población por su importancia y su nombradía.

Con efecto, ¿qué pueden prevenir el juicio en pró del recinto á que sirvan de avanzada esos arcos irregulares de pésima construcción y de peor gusto, ruinosos y embadurnados con amarillo y almagra en toda su intensidad donde lucen por añadidura algunos letreros, bien poco artísticos por cierto.

Si á estos pormenores agregamos la suciedad y mala disposición de los caminos ó avenidas que les preceden, donde se hallan depósitos de estiércoles tirados á granel entre algunos montones de escombos y de residuos repugnantes, tendremos un cuadro triste en conjunto que nos pone el ánimo en desagradable prevención.

La manera de enmendar este mal efecto seria arrasar de una vez aquellos arcos que casi amenazan ruina, arrecifar ó á lo menos allanar y limpiar los caminos ó esplanadas que los cercan, y hacer plantaciones alineadas y regulares de árboles de sombra, intercalados con asientos decentes para que antes de pisar las calles corroborase la buena idea que ha de formarse después.”

 

Se trata del artículo de opinión de la portada del número 12 del periódico local semanal La Campiña, en edición de 30 de septiembre de 1883; dirigido por José Ramón Garnelo.

Cabecera del La Campiña, peróodico semanal local. Núm. 1. (FBMRL)

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