La Iglesia de la Asunción: la Catedral de las Casas Nuevas

(Fuente imagen de portada: «Los templos del Barrio», Miguel Aguilar Portero. En Revista Verde y Oro, 2014)

“Un espacio para la vida debe de ser un santuario, un lugar donde se pueda reflexionar la vida”. La frase, atribuida al arquitecto japonés Tadao Ando, que propugnó la geometría sencilla y la simpleza de la construcción, resume a la perfección el objeto de este artículo: la Iglesia de la Asunción. Espacio para la vida, santuario para la reflexión.

El Barrio: un nuevo espacio para cre(c)er

Mediado el siglo XX, los límites urbanos de Montilla apenas sobrepasaban la añorada arcada de la Puerta de Aguilar con algunas industrias salpicadas en el Llano Ríos y la Avenida de las Mercedes, además del Paseo del mismo nombre que desde la centuria anterior servía de zona de esparcimiento, principalmente durante fines de semana y fechas feriadas. No obstante, la privilegiada ubicación y orografía de esta zona la convirtió en el principal ensanche de la ciudad, originando la mayor y más ordenada expansión urbana de la historia de Montilla.

Tras la creación de la Barriada del Gran Capitán, la ocupación de toda la zona SO del núcleo urbano fue explosiva. A la par, mediante Decreto de Fray Albino, Obispo de Córdoba, se crea la Parroquia de la Asunción en mayo de 1954, con sede eclesiástica en la pequeña Ermita de la Merced, inserta en pleno corazón de la primera barriada. Se sucedieron después los bloques de la barriada San Francisco Solano, las distintas fases del Patronato Felipe Rinaldi o las viviendas de la Cooperativa Virgen de las Viñas. El Ayuntamiento montillano, ya en 1961 y antes incluso de estas últimas promociones, hacía patente la necesidad de una nueva “Iglesia Parroquial en la zona de ensanche de Montilla por el lado de la Puerta de Aguilar donde la pequeña Iglesia existente no puede ni con mucho acoger a todos los feligreses de los nuevos grupos de viviendas[i]”.

Efectivamente, la Ermita de la Merced resultaba insuficiente para acoger a una feligresía en constante crecimiento, ya que “no admite en su interior a más de cincuenta personas de pie, sin respetar siquiera la colocación conveniente de los bancos-reclinatorios[ii]. Pese a todo, aquella feligresía veía en el párroco Antonio Gómez Márquez mucho más que un guía espiritual –mucho más y nada menos–,  que comenzó a interceder entre la vecindad y el Ayuntamiento; no solo pidiendo la construcción de una nueva iglesia sino exigiendo condiciones decentes para la habitabilidad de sus parroquianos. La primera de estas mociones la consigue a partir de 1961, cuando el Ayuntamiento cede al Patronato Felipe Rinaldi 1.740 m2 en Llano Ríos, “entre el nuevo Grupo San Francisco Solano, las casas en construcción del Patronato, las de tipo social, terrenos de Enrique Laguna y el chalet donde está el Bar Villa Paz[iii]para la ubicación de la nueva iglesia.

Construcción de la Iglesia de la Asunción. Fuente: desconocida

Más adelante, tras fracasar la intención de que el propio Patronato se hiciera cargo de erigir el templo y ante la lentitud de los trámites ya con las obras iniciadas, el Consistorio revoca la donación de terrenos, cediéndolos directamente al Obispado a petición del párroco[iv]. El solar, convertido de facto en basurero espontáneo, veía cómo iba cambiando su destino.

El proyecto para la construcción de la Iglesia es encargado al Arquitecto Diocesano en aquel momento, Carlos Sáenz de Santamaría. Financiarán sus costes el Obispado, la Dirección General de Arquitectura y Asuntos Eclesiásticos y los propios vecinos de Montilla a través de incontables actos benéficos. Tal como señala Josefa Polonio en el Pregón de la Asociación de Vecinos Gran Capitán en la Fiesta de la Vendimia en 2007, hablando de esta iglesia, “se construyó con el esfuerzo de todos y recogiendo el espíritu de los feligreses y de los que, aunque no fueran muy creyentes o muy practicantes, terminaron aceptando que era suya[v]”.

 

Sáenz de Santamaría, el creador de ilusiones

Con un amplio bagaje a sus espaldas, en el que figuran proyectos como la Pérgola del Paseo de la Victoria, la Clínica Canals, la sede del Instituto Provincial de Sanidad o la configuración urbanística de las barriadas de Cañero o Fray Albino, Carlos Sáenz de Santamaría ejerció como Arquitecto Municipal de Córdoba y de la Diócesis en la primera mitad del siglo XX.

Alzado lateral de la Iglesia, Planos de Sáenz de Santamaría. Fuente: Archivo Municipal de Montilla

Bajo su nombramiento como Arquitecto Diocesano proyectó varios templos en la provincia, destacando la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia, en Montalbán; y nuestra protagonista Iglesia de la Asunción. No fue el único sello de Santamaría en Montilla, donde plasmó su huella en el actual Salón de Plenos del Ayuntamiento, la urbanización del entorno del Llano de Palacio o el Cine Imperial, muy próximo al templo del Barrio de las Casas Nuevas.

Y así, tras encargo de Don Antonio, Sáenz de Santamaría entregaba el proyecto para la construcción de un templo que, junto al santuario, incluía una vivienda para el párroco y una escuela infantil de dos aulas con salón de actos. Si bien el espacio educativo se respetó –en la fachada opuesta a la inicialmente proyectada–, la casa del cura se eliminó, pasando su teórico morador el resto de sus días en su conocida vivienda de la Plaza de la Merced, junto a la iglesia chica. En efecto, el 9 de octubre de 2014, Don Antonio Gómez falleció con 86 años, siendo párroco emérito de Ntra. Sra. de la Asunción, parroquia a la que dedicó cuerpo y alma.

 

Iglesia de la Asunción: espacio para la vida

Con el proyecto de Santamaría en liza, no fueron pocas las dificultades sorteadas durante la construcción de la Iglesia. Los problemas económicos detuvieron las obras en varias ocasiones, siendo en buena parte los vecinos y vecinas quienes pelearon su total consecución a través de numerosos actos benéficos y su propio trabajo. Se constituyó una Junta vecinal pro-construcción del templo, presidida por José María Navarro Requena. Su empresa vinícola, Bodegas Navarro, también santo y seña de identidad de las Casas Nuevas, colaboró con sus empleados en los trabajos de cimentación[vi].

Papeleta de sorteo pro-construcción de la Iglesia de la Asunción. 1965

Iniciada la construcción el 12 de noviembre de 1962, no fue hasta agosto de 1969 cuando se abre al culto la nueva iglesia, pese a que estaba terminada algunos meses antes. Se puede dar por concluidas las obras con el traslado de la imagen de Nuestra Señora de la Asunción, que dio nombre al templo y preside el Altar Mayor. Una talla que Amadeo Ruiz Olmos realizara años atrás y que fue donada por el Conde de la Cortina en 1956 para presidir la Ermita de la Merced bajo la advocación de la Virgen de las Viñas. La bendición del nuevo santuario por parte del Obispo de Córdoba José María Cirarda, sin embargo, se demoró algunos años más, dándose el 27 de mayo de 1973.

El trazo que Santamaría dio a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción nos deja un edificio moderno, de crucero central y dos naves laterales, de escaso ornato y sobriedad inmaculada. Destacan, eso sí, los retablos del Señor en la Santa Cena y María Santísima de la Estrella, el del Resucitado y el del Cristo de la Buena Muerte, este último de Pedro de Mena.

La Iglesia de la Asunción acoge en su seno, desde su levantamiento, a la Hermandad de Nuestra Señora de las Viñas –hoy Hermandad del Señor en la Santa Cena, María Santísima de la Estrella y Nuestra Señora Virgen de las Viñas–, fundada en 1955; así como al Grupo Romero y Amigos del Caballo que este año celebra la vigésimo tercera edición de la Romería.

 

El derrumbe de 2013

Hace poco más de diez años, el uno de octubre de 2013, un contundente desplome en una de las cubiertas laterales del templo dejó un gran susto en el vecindario y serios daños estructurales en el edificio, cuya restauración obligó a mantener la iglesia cerrada al culto durante diez meses. En esas obras de reconstrucción y consolidación de la cubierta se reforzaron igualmente otros forjados y escayolas, así como el entejado del edificio. Del mismo modo, el presupuesto cercano a los 240.000 euros sirvió también para redistribuir algunas dependencias del edificio original, como la guardería infantil, los salones parroquiales o la propia sacristía[vii].

El mismo espíritu de colaboración social que en su momento abrazó la creación de la iglesia volvió al Barrio de las Casas Nuevas para demostrar que, más allá de sentimientos o creencias religiosas, el Barrio une por causas comunes. La vecindad se puso de nuevo a trabajar para poner a salvo el patrimonio del interior del templo, buscar un nuevo punto de reunión sacra durante las obras y continuar aquella historia que comenzó allá en los años 60 de la mano de Don Antonio: la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Espacio para la vida, santuario para la reflexión.

 

(Artículo original publicado en Revista Romería Virgen de las Viñas, 2024)


[i] AMM Actas Capitulares, Libro 237, sesión de 06/02/1961

[ii] Revista Verde y Oro; núm. 1. Enero-marzo 1962 (Consulta en Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque).

[iii] AMM Actas Capitulare, id.

[iv] AMM Actas Capitulares, Libro 238, sesión de 16/04/1963

[v] “Descubriendo el Centro del Universo”, en Vivencias y recuerdos en el barrio de las Casas Nuevas. VV.AA. Ed. Asoc. Vecinos Gran Capitán; Montilla, 2011.

[vi] Montilla 1950-1975. Entre la Historia y la Memoria. RAMÍREZ PINO, J. Montilla, 1994 (p. 352)

[vii] Montilla Digital. https://www.montilladigital.com/2023/10/la-asuncion-simbolo-de-fe-y-resiliencia.html

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