De cuando Adán y Noé «pasaron» por Montilla

Llega a mis manos la portada del número 19 de El Tesoro, Semanario de Literatura, Ciencias, Artes, Modas y Teatros editado en Córdoba entre 1867 y 1868. Lo peculiar de este número es que rememora, copiando su contenido, la “Carta del señor don Francisco de Borja Ruiz Lorenzo, abogado de los Reales concejos, á D. Fernando Lopez de Cárdenas, erudiísimo cura párroco de Montoro, sobre la patria del Gran Capitan y copia autógrafa de su contestacion (sic)”.

Portada del semanario «El Tesoro» de 08/07/1867

López de Cárdenas vs. Ruiz Lorenzo Muñoz

Fernando José López de Cárdenas fue un erudito cordobés del XVIII de vocación sacerdotal temprana. Siendo muy joven ingresa como seminarista en Montilla y, tras ordenarse sacerdote y pasar ocho años en Aguilar, obtiene destino en Montoro, topónimo que le daría su conocido sobrenombre de “el cura de Montoro”.

La admiración que muchos coetáneos profesaban por el cura de Montoro era evidente; del mismo modo que lo eran, daños colaterales de la amplia difusión de su erudición, las polémicas por sus aseveraciones históricas, sobre todo con los estudiosos de la historiografía local de la época. Como muestra, la carta manuscrita a finales de 1775, conservada por la Biblioteca Provincial de Córdoba, en la que nuestro paisano Francisco de Borja Ruiz Lorenzo Muñoz, solicitaba debate con López de Cárdenas sobre tres temas muy montillanos: ¿es Montilla la antigua Ulía?; ¿dónde nació el Gran Capitán? y ¿en qué fecha se recuperó Montilla de los moros?

Se presenta Ruiz Lorenzo en su carta: “[…] han llegado a mí las noticias de su habilidad, verdad y justo proceder”, para justo a continuación “afear” a su interlocutor la opinión de que el Gran Capitán era natural de la capital cordobesa, y no de Montilla. “Oponiéndose a las pruebas de mi colega D. Lucas Jurado, que ya hace en gloria”. Recordemos que el agrimensor montillano había fallecido solo 5 años antes, y que nos había dejado su obra “Ulia en su sitio, y Montilla en su centro […]” un argumento sobre la ubicación de la antigua ciudad romana poco veraz desde el punto de vista de la ciencia historiográfica y enfrentado a la opinión de Ambrosio de Morales, que la situaba en Montemayor.

El cura de Montoro, en carta fechada el 2 de enero de 1776, contestó a Ruiz Lorenzo que Montilla fue conquistada en 1237; que el Gran Capitán nació en Córdoba, y no en Montilla; y que nuestra ciudad nunca albergó la antigua Ulia. Basa sus respuestas, respectivamente, en un manuscrito de don Enrique Vaca de Alfaro, que señala que en agosto de 1237 tomó el Rey don Fernando a los moros el castillo de Montilla; en una carta del propio Gran Capitán, escrita en agosto de 1504 a la propia ciudad de Córdoba, donde se señala como “hijo de esa muy noble patria”; y en el “desatino” de Jurado para concluir que Ulia no estuvo en Montilla.

Portada del libro «Ulia en si sitio y Montilla en su centro…» de Lucas Jurado

Los orígenes de Montilla en Lucas Jurado y otras fantasías

En relación a esa última controversia, señala López de Cárdenas: “Su escrito [por el de Lucas Jurado] peca en la Cosmografía, en la Numismática y en la Geografía”. El cura de Montoro hace referencia, además, en su crítica a Jurado y su “Ulía en el centro”, a que en sus indagaciones había descubierto “un MS [manuscrito] en que se dice que Adan y Noé estuvieron en Montilla […] y que de aquí se llevó a Jerusalen el vino para que Cristo consagrase, con otros disparates que mas desacreditan que honran.”

Se refiere nuestro protagonista, López de Cárdenas, al manuscrito de Fr. Francisco de la Asunción, intitulado “Miscelánea de Montílla”, y en el que afima que Adán, Melchisedec y otros grandes personajes históricos estuvieron en Montilla, situando esta, además, como cuna del vino con el que Cristo celebró la Última Cena. Aunque evidentemente, el carmelita descalzo llenó de disparates sus crónicas, como señala el cura de Montoro, debemos tener presente que una parte de la producción genealógica y de la crónica histórica anterior al XIX aún no se había empapado del rigor racionalista, y seguía destacando por la forja de leyendas y ficciones, muchas de exacerbado corte localista -incluso chovinista, aunque el término es posterior-.

Pero… volvamos al origen de esta disputa verbal: ¿por qué Ruiz Lorenzo lanzaba debate al cura de Montoro en la primera carta sobre estos temas montillanos? Sin duda, las investigaciones de López de Cárdenas tenían especial relevancia en su momento, y a las manos del erudito montillano llegaría su obra “Franco ilustrado: notas a las obras manuscriptas de el insigne antiquario Juan Fernandez Franco / en las que se corrigen, explican, y añaden muchos lugares…”, editada en el mismo año de 1775, pocos meses antes de este curioso intercambio epistolar.

En su investigación, continuando las averiguaciones sobre los antiguos emplazamientos y acontecimientos de la Bética romana, López de Cárdenas rebatía de la citada obra de Lucas Jurado ciertas argumentaciones sobre la coincidencia entre la Ulia romana y la Montilla de su época. El cura de Montoro, tras consultar algunas de las fuentes en las que Jurado basaba su obra, desmentía las mismas. Especialmente relevante es la consulta a la biblioteca del oídor de Sevilla don Francisco de Bruna, donde supuestamente situó Lucas Jurado un manuscrito de don Manuel de Lastres y que, según el cura, no existía. Su sentencia, como hemos adelantado, es contundente:

«se dice, que Adán, y Noé estubieron en Montilla, y que el vino en que Christo consagró la noche de la Cena se llevó de Montilla, con otras patrañas para embaucar muchachos»

“No ignoro, que Lucas Jurado de Aguilar natural de Montilla, para el fin de colocar alli á Ulia, se valió de documentos de mala fé, citando un M.S. de Don Manuel de Lastres, y Baena con el tituló de Correctiones et emendationes Itinerarij Antonini Angustí, cuyas medidas desde Ipagro á Ulia quadran á Montilla; pero en vista de que el citado Autor (si lo fue) es Moderno, de que no se conserva entre los demás papeles, que heredó otro Cavallero de el misrrio nombre que vive en Alcalá la Real, según me escribe; que en la Biblioteca de el Señor Don Francisco de Bruna Oidor de Sevilla, á donde remite á los Lectores el Disertador de Montilla, no se halla tal Itinerario, y solo si un librote M. S. por un Carmelita Descalzo, en el que se dice, que Adán, y Noé estubieron en Montilla, y que el vino en que Christo consagró la noche de la Cena se llevó de Montilla, con otras patrañas para embaucar muchachos, es preciso descartarnos, y abandonar semejantes embusteros, que no sirven en la República de las letras, sino de atrasar y detener los progresos á el descubrimiento de la verdad”.

«El encuentro de Abraham y Melquisedec», de Rubens ©Museo Nacional del Prado

Aunque dos siglos y medio después, la ubicación exacta de Ulia sigue siendo incierta, está descartado que se localizara bajo la actual Montilla. No obstante, el empeño de Lucas Jurado por indagar en la historia local supuso un impulso en el estudio de los orígenes de Montilla, continuada de manera contemporánea por otro de los protagonistas de esta historia, Francisco de Borja Ruiz Lorenzo.

Nota: “Ulía en su sitio, y Montilla en su centro” ha sido escogido en diciembre de 2020 como “Libro del Mes” por la Fundación Biblioteca Manuel Ruiz Luque. La reseña, de su Directora Elena Bellido Vela, puede consultarse en este enlace.

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