El caballo y la fiesta en Montilla

“El muy montillano amor por los caballos”, como destacó Raúl Porras, viene de lejos. No en vano, las referencias documentales sobre este animal en Montilla se remontan a las postrimerías del Medievo. En cualquier caso, el otrora carácter utilitario del equino fue dando paso a un uso más recreativo: verbenas, desfiles y romerías son algunos de los “nuevos” hábitats del caballo.

 

El caballo: de utilitario a elemento lúdico-festivo

A lo largo de la historia, la importancia del caballo como compañero del hombre ha ido cobrando diferentes dimensiones. Desde su domesticación hace aproximadamente seis milenios en Asia, los caballos han afrontado batallas y guerras siendo parte integrante de los ejércitos más importantes de la historia evolucionando técnicas de equitación y estrategia bélica, han trabajado la tierra como el jornalero más sufridor y han sido vitales para el desarrollo del transporte y el comercio.

Pero, además, la hermosura y galantería del caballo ha servido de inspiración a artistas en innumerables obras pictóricas, escultóricas o literarias –y, más recientemente, cinematográficas–. Asociados también a la divinidad y la mitología, algunas culturas antiguas enterraban a los caballos con idénticos rituales a sus jinetes. En otros pueblos, al caballo se atribuían poderes divinos vinculados a la belleza, el poder y la dominación.

“Salinillas”. Ilustración de Manuel Serrano Portero para “Garcilaso de la Vega, el Inca Amontillado”, de José Ponferrada Gómez.
“Salinillas”. Ilustración de Manuel Serrano Portero para “Garcilaso de la Vega, el Inca Amontillado”, de José Ponferrada Gómez.

Sin embargo, en el último siglo el caballo ha cambiado radicalmente su papel en nuestra sociedad, tomando un carácter menos utilitario y más recreativo. Ya en la antigua Grecia se celebraban carreras de cuadrigas y pruebas ecuestres de habilidad y velocidad, que incluían en los Juegos Olímpicos. En la Edad Media, las justas y las carreras de caballos se erigieron en una popular forma de ocio al amparo de la compañía de este animal. Pero es en la actualidad, con el desarrollo de formas alternativas de transporte y las nuevas tecnologías, cuando el caballo ha priorizado su papel de compañía y entretenimiento. Deportes ecuestres, festejos populares, simple acompañamiento en el campo o, incluso, modernas técnicas de hipoterapia han modificado nuestra relación con los caballos.

 

El caballo, la fiesta y Montilla

Como adelantaba Enrique Garramiola en Montilla: guía histórica, artística y cultural, durante las alegrías de la Marquesa en 1565 llegaron a las fiestas del Palacio “allegados y servidores del contorno, entre los que hubo gente a caballo que vino de Castro del Río[i]”. Más allá del empleo como transporte del animal, es posible que el ambiente festivo se alimentara de algún espectáculo ecuestre o, simplemente, se valiera de la belleza equina para engalanar los actos.

Con estos antecedentes no es de extrañar que, además del empleo utilitario que el caballo tuvo en la Edad Moderna: animal de carga, medio de transporte, “máquina” agraria o instrumento de guerra; una de las especies más domesticadas de la historia comenzara a emplearse como simple animal de compañía o para acicalar las fiestas.

Sin descartar que ya tuviese algún papel suntuario en festejos y tradiciones antiguas de Montilla como la Candelaria, el Voto de la Purísima, la Aurora, las fiestas de Nuestra Señora de la Rosa o incluso en Semana Santa[ii], parece que con las patronales del Santo se popularizó el uso del caballo como elemento castizo asociado al folclore y la tradición. Así, en el programa de las Fiestas del Santo de 1945 se da cuenta del concurso de “parejas de jóvenes y niños a pie o a caballo”, la “carrera de burros […] desde los Arcos de la Puerta de Aguilar hasta la Plaza de José Antonio” o la “carrera de cintas a caballo” en el Paseo de Cervantes.

Imagen interior del programa de actos de la Fiesta de San Francisco Solano de Montilla, 1945

Continuando, la presencia del caballo en las fiestas patronales la evidencian los 40 años que se cumplen desde el primer Paseo Extraordinario en el recinto ferial, o el detalle en el plano confeccionado por el Ayuntamiento en 1990, con motivo de su nueva ubicación, que recogía expresamente una zona de “Paseo de Caballos” coincidente con una franja de terreno paralela a la Avenida de las Camachas.

De la misma forma, el programa de actos de la Fiesta de la Vendimia viene recogiendo desde tiempo atrás el tradicional “Desfile de Caballos”, pasacalles con jinetes, amazonas y coches normalmente acompañados de una agrupación o banda musical. Dentro del mismo evento festivo, el caballo tiene un papel importante en la procesión en honor a Nuestra Señora de las Viñas.

Pero no podemos hablar del idilio entre caballo y tradición sin detenernos en el toreo. El siglo XVIII trajo como nuevo festejo popular la tauromaquia caballeresca, lo que bajo la nula protección que se brindaba a los caballos traía la pérdida de muchos de ellos. No es de extrañar que Montilla sucumbiera a estos nuevos gustos e incluyeran caballos en las muchas corridas que recogen las actas capitulares durante el siglo XIX, como aquellas cuya licencia se solicitó por el Cabildo de 9 de julio de 1819 a fin de sufragar “el restablecimiento del Hospital de Caridad de esta Ciudad”. O para las que se acuerda que “asimismo ajuste y contrate con los matadores, picadores y banderilleros de la mejor fama”, encargando a Juan Laureano de Salas “la compreda de los caballos que se necesiten para picar los toros” en sesión posterior del 23 de julio del mismo año[iii].

Ya en Montilla del siglo XX, tal como recogiera José Ponferrada Gómez, inició su carrera de rejoneador Antonio Cañero. Pero retrocediendo en el tiempo, y de nuevo con Ponferrada Gómez como tenaz descubridor de curiosidades, junto a Ponferrada Cerezo, se sitúa en Llano de Palacio en verano de 1646 un espectáculo con “seis locos a caballo, escogidos por los más bizarros y célebres de cuantos produjo Montilla, feracísima patria de engendros tales. Iban estos sobre briosos caballos, y todo su fin era huir de los toros, asidos y echados de bruces sobre los pescuezos de los caballos; nuevo y entretenido modo de jinetes.” [iv]

De la afición ecuestre en Montilla podemos dar fe con dos iniciativas empresariales: la inauguración de la escuela de equitación de Francisco de la Vega en 1889[v] o la puesta en marcha del negocio de guarnicionería de la familia Berral, impulsado en los años 20 del siglo XX por Joaquín Berral Rasero y que todavía hoy se conserva en manos de la familia.

 

El caballo, animal romero

No cabe duda de que en el mundo folclórico-festivo de nuestro entorno la devoción romera tiene sitio destacado. Y en esta tesitura, el caballo ha sido gran protagonista en algunas de nuestras romerías más tradicionales, como El Rocío, Valme o la Virgen de la Cabeza. Si bien la actual trayectoria romera de Montilla es reciente –ni siquiera conoció el siglo XX–, comparte elementos y símbolos con aquellas, tales como la peregrinación, los cantes rocieros, el tamboril y la flauta, las carretas y, por supuesto, los caballos.

No obstante, de la tradición romera en Montilla podemos encontrar referencias en escritos de Garramiola Prieto o Jiménez Barranco[vi], que testimonian la existencia de una filial montillana en la Iglesia Mayor que desde finales del XVI y durante dos centurias partía en romería hasta el santuario de la Virgen de la Cabeza en el mes de abril.

Ya en siglo XX, entre las décadas de los 50 y los 70, la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos celebraba cada mes de mayo las Fiestas en Honor de San Isidro, que en 1965 contemplaban premios para carrozas y caballistas a la grupa que partían en peregrinación desde Llano de Palacio hasta el Lagar del Pozo para rendir tributo al Patrono de la Agricultura.

En esas mismas fechas, desde la Hermandad de las Viñas se proyectó la Romería de la Virgen las Viñas, antesala de la Fiesta de la Vendimia en Montilla, que en agosto de 1956 procesionó por primera vez la imagen de Ruiz Olmos desde el parador hasta la Plaza de la Merced. A la carroza principal, tirada por bueyes, acompañaba una nutrida selección de caballistas, “en una popular manifestación con aires romeros[vii]”. En la Memoria de la Comisión de Festejos de ese año se habla expresamente de “la romería del Barrio Gran Capitán”, al igual que la expuesta ante el Consistorio un año más tarde.

Cartelería de actos ecuestres en 18ª y 21ª ediciones de la Fiesta de la Vendimia. Cortesía de Miguel Requena

A finales de los 80, al amparo del colectivo Solera 88 se va creando el germen de lo que desembocaría en el Grupo Romero de Montilla, surgiendo la Peña Caballista Montillana Juan Colín, cuyo Presidente en 1993 era Joaquín Climent Pedraza. Durante sus acompañamientos a caballo en la procesión de la Virgen de Belén se plantea la posibilidad de establecer una romería en torno a su ermita, pero termina por desistirse. No obstante, de esta agrupación surge, ya a inicios del siglo XXI, la peregrinación a la Fuente de Don Marcelo durante la Romería de la Hermandad de la Virgen de los Remedios de Aguilar.

Abandonada la idea de una romería en honor a la Virgen de Belén, y acercado el grupo romero a la Hermandad del Señor en la Santa Cena, María Santísima de la Estrella y Nuestra Señora Virgen de las Viñas, en junio del año 2000 tiene lugar la primera Romería en honor a esta última, con una nutrida representación caballista en peregrinaje al improvisado oratorio de Cañalerma. Desde entonces se mantiene la cita con esta Romería que en 2025 cumple 24 ediciones y se ha asentado en el calendario religioso-festivo de la comarca.

El presente del caballo en las fiestas es conocido por todos: Velada Romera, como antesala de la propia Romería; Paseo de Caballos por el Día de Andalucía; rutas, concursos y exhibiciones ecuestres, etc., todo ello acompañado por la gestión de la pista hípica de Montilla que el Grupo Romero y Amigos del Caballo realiza desde 2021. Una prueba, quizás la más evidente, de que el caballo hace tiempo que superó su carácter utilitario en nuestra sociedad…

 

(Artículo original publicado, sin las referencias al pie con las citas bibliográficas, en la Revista Romería Virgen de las Viñas 2025)


[i] GARRAMIOLA PRIETO, E. “Montilla: guía histórica, artística y cultural”. Ed. El Almendro. Córdoba, 1982.

[ii] Ver AGUILAR PORTERO, M., JIMÉNEZ BARRANCO, A.L. y LUQUE LUQUE, J. “Memoria de la Semana Santa, Montilla 1900-1965″. Cofradía Penitencial de la Santa Vera Cruz. Montilla, 2006

[iii] Referencias de Actas Capitulares procedentes del Archivo Municipal de Montilla; Actas Capitulares, Libro 116.

[iv] PONFERRADA GÓMEZ, J. y PONFERRADA CEREZO, J.A., “Espigando en nuestra Historia”. Montilla, 2003.

[v] “El Progreso (periódico de intereses generales…)”. Núm. 1, 31 de julio de 1889.

[vi] JIMÉNEZ BARRANCO, A.L., “Montilla y sus Romerías”, en Revista VII Romería Virgen de las Viñas 2006.

[vii] AGUILAR PORTERO, M. “La Virgen de las Viñas y los Templos del Barrio” en Revista Verde y Oro 2014

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