100 años de la toma de posesión de Matilde Penagos como Concejala
El 23 de mayo de 1924, justo hace hoy 100 años, Matilde Penagos tomaba posesión de su cargo de Concejala del Ayuntamiento de Montilla. La referencia más completa que conocemos sobre la maestra Penagos es la que tuvo entrada en el cuadernillo Mujeres montillanas que han dejado huella en la Historia, realizado por Josefa “Pepa” Polonio Armada y editado por la Concejalía de la Mujer del Ayuntamiento de Montilla en 2003. En efecto, la guía didáctica basada en los estudios de la propia autora y de las también investigadoras locales María Dolores Ramírez Ponferrada e Inmaculada de Castro Peña puso de relieve la singularidad de esta mujer, primera concejala del Ayuntamiento de Montilla.
Matilde Penagos, Maestra
Por las averiguaciones realizadas a través de la prensa de su época y los boletines de información oficial, sabemos que Matilde Penagos nació el 14 de octubre de 1855[i] en Jerez de la Frontera. Según Enrique Garramiola, tomó posesión de su plaza en Montilla en 1890 mediante traslado desde Sevilla, aunque por la documentación encontrada en posteriores solicitudes de ascenso, sabemos que Penagos ocupó su puesto como “Maestra propietaria” –con oposición aprobada– en mayo de ese mismo año. Desconocemos si la referencia de Garramiola se fundamenta en haber ejercido anteriormente en la capital hispalense sin plaza titular. En Montilla, en cualquier caso, pasaría a ocupar su plaza en la Segunda Escuela Elemental de Niñas, desde el 14 de mayo de 1890[ii].
Aun cuando parece que su estancia en Montilla siempre fue agradable, su ánimo de progresar profesionalmente le llevó a solicitar sucesivos ascensos y traslados, buscando un mayor grado en el magisterio que ostentaba. Por ejemplo, en abril de 1899, en el seno del concurso público de ascenso de ese año “Dª Matilde Penagos Benedico, de Montilla, superior, 1.375 pesetas desde 14 marzo de 1890. Solicita: Lorca”[iii]. Más adelante, en mismo boletín, se da cuenta de que Penagos solicita puesto de párvulos con prelación de varias ciudades de destino: Sanlúcar de Barrameda, Lorca, Lucena, Orihuela, Teruel. Se ve excluida de este último proceso “por no hacer constar en su hoja de servicios haya desempeñado Escuela de párvulos[iv]”.
Ya en 1905 logra ascenso como Maestra de Escuelas elementales, con sueldo de 1.650 pesetas y traslado a Orihuela, hecho recogido el 07/10/1905 en la Gaceta de Madrid[v]. No obstante, tal como anticipa Polonio Armada y recogen las actas de la Junta Local de Enseñanza[vi], el destino final en la provincia alicantina es Elche, donde toma posesión el 2 de abril de 1906. Vuelve a Montilla solo tres meses después en un proceso voluntario extra-concursal, lo que le supuso perder la categoría superior que ostentaba.
Su distinguida profesionalidad se hace patente en el reconocimiento de sus propios colegas de magisterio. En sesión de 25 de junio de 1909, la Junta Local de Primera Enseñanza deja patente “el constante aumento de las matrículas y la asidua asistencia de los alumnos[vii]” de las escuelas elementales de Matilde Penagos Benedico y de Luis Castro Escribano, así como la de párvulos de Esperanza Ferreras Iñigo; al objeto de instruir procedimiento para “proponer, en su caso, a la Superioridad las recompensas a que se han hecho acreedores”.
Dicho procedimiento se invocaba para reconocer méritos a Maestros por diversos motivos. El que se instruía a Penagos tenía fundamento en “haberse distinguido notablemente por su aplicación y buenos resultados en la enseñanza, habiendo además observado una conducta ejemplar. La declaración de hallarse en este caso, fundada en pruebas que lo acrediten, se hará por la Junta provincial, á propuesta de la local, respectiva, oyéndose al Ayuntamiento en pleno, y con dictámen del Procurador Síndico, informe del Inspector de primera enseñanza y certificado del libro de visitas (sic)[viii]”. No era para menos, habida cuenta de que entre 1890 y 1911, su escuela ve aumentada las matriculaciones desde las 38 hasta las 117 alumnas, además de conseguir para ellas una educación “a la altura que pudiera pedir el más exigente[ix]”.

Mujer que tuvo que ser de fuerte carácter o, al menos, de profundas convicciones personales, se vio inmersa en una serie de recursos administrativos y reclamaciones en lucha por verse reconocida profesionalmente en su escalafón real. La misma Gaceta de Madrid consultada, en su edición de 11 de enero de 1912, recogía cómo se expide “Título administrativo de ascenso, con antigüedad y efectos de 1º de abril del año corriente, a favor de Dª Matilde Penagos Benedico, a 1.650 pesetas, […] y desempeña la Escuela de Montilla (Córdoba)”; después de un proceso de reclamación anterior donde solicitaba su regreso a tal escalafón, con el consecuente aumento de salario.
Las diferentes publicaciones en boletines y gacetas oficiales de la época nos reiteran la continua actividad de Matilde Penagos en su busca de mejores condiciones laborales. En el Concurso General de Traslado de 1912 se le concede, aun provisionalmente, destino a Oviedo (El Magisterio Español, 4/07/1913); saliendo posteriormente destino definitivo a Martos (Gaceta de Madrid, 15/08/1913), aunque todo parece indicar que no se hizo efectivo, figurando con sueldo anual de 2.000 pesetas desde abril de 1913 en su plaza de Montilla. También aparece como parte del concurso en 1921 (Diario de Córdoba, 23/02/1921), aunque lo cierto es que no se volvería a mover de Montilla hasta jubilarse en esta plaza, entre 1925 y 1926[x]
De su vida privada conocemos pocos datos. Todo indica que permaneció soltera hasta su muerte. En tal estado aparece en sendos padrones vecinales de 1905, 1906, 1923 y 1924, este último confeccionado cuando Penagos tenía 69 años. Del mismo modo, si a principios del siglo XX figuraba como vecina de la calle Horno Alcaide (actual calle Blanco), en 1924 aparece domiciliada en calle Escuelas, 6. Compartía este hogar con la también maestra Florentina Antón Gil, 34 años menor que su compañera y sobrina, según los datos recogidos por el propio Padrón[xi].
El voto femenino con Primo de Rivera
Los últimos años de Penagos como Maestra en Montilla fueron convulsos a escala nacional. En lo que afecta a este artículo, la llegada al poder mediante golpe de Estado del general Primo de Rivera en 1923 nos dejó el Estatuto Municipal de 1924 –firmado un 8 de marzo, curiosamente la fecha de celebración del Día Internacional de la Mujer– que concedía a la mujer el derecho al voto administrativo, aunque condicionado a su estado civil.
Señalaba el artículo 51 del Estatuto que “serán electores de cada Municipio los españoles mayores de 23 años y elegibles los mayores de 25 que figuren en el censo electoral formado por el centro correspondiente del Estado. Tendrán el mismo derecho al sufragio las mujeres cabezas de familia, con cuyos nombres se formará un apéndice al censo electoral de cada municipio. Figurarán en ese apéndice las españolas mayores de 23 años que no estén sujetas a patria potestad, autoridad marital ni tutela, sean vecinos en casa abierta, en algún término municipal». Traducido, mujeres independientes inscritas al frente en el padrón vecinal: viudas o solteras con vivienda propia.
En todo caso, hay que señalar que la entrada en vigor de este Estatuto quedaba parcialmente en suspenso “hasta que se apruebe el nuevo censo”. Así, aquellos artículos referidos a la celebración de elecciones locales y constitución de Ayuntamientos no llegaron en la práctica a tener vigencia, pese a que formalmente fueron concebidos como parte de uno de los textos más democráticos hasta la fecha respecto a la representatividad municipal[xii]. Paradójicamente, la realidad fue que el Estatuto quedó prácticamente inaplicado y que el caciquismo, uno de los principales focos en que Primo de Rivera fijó su objetivo para la reforma local, siguió campando por los Ayuntamientos de España; si acaso sustituyendo unas élites por otras, pero nunca extirpando la raíz del sistema.

Pioneras en la política local: las primeras concejalas y alcaldesas de España
Matilde Penagos fue una de las pioneras en toda España en ocupar el cargo de Concejala en un Ayuntamiento. Según estudios de Carmen Romeo Pemán[xiii], Catedrática de Lengua y Literatura, fue una veintena el número de mujeres españolas que llegaron a los consistorios locales en 1924, entre las que figura Penagos. No obstante, es posible que en este estudio no se recojan todas las que fueron, por lo que la cifra puede ser algo mayor. Como curiosidad, muchas de ellas tenían procedencia burguesa y buena parte se dedicaban a la enseñanza.
En cualquier caso, queda claro que Penagos fue una mujer adelantada y que abrió el camino para que un centenar de coetáneas ocuparan sillones en los Ayuntamientos durante la dictadura de Primo de Rivera. Incluso para que en municipios como Talladell (Lérida), Sorihuela de Guadalimar (Jaén), Portas (Pontevedra) o Bolaño de Campos (Valladolid) fuesen proclamadas Alcaldesas.
Precisamente la calidad de primera Alcaldesa en España, aunque es un tema que viene suscitando cierta polémica desde hace algunos años por la poca claridad de los criterios y circunstancias que motivaron su designación y las de sus contemporáneas en otros lugares de la geografía nacional, parece haberse otorgado a la valenciana Matilde Pérez Mollá, regidora de Cuatretondeta (Alicante) a finales de 1924, pugnándose ese privilegio con la gallega Concepción Pérez Iglesias, Alcaldesa de Portas (Pontevedra) entre enero de 1925 y febrero de 1930[xiv].
Matilde Penagos, Concejala
La llegada de Penagos a la corporación montillana no fue, como señalamos, fruto de una elección directa por parte del electorado. El sistema político del momento otorgaba al Delegado del Gobierno la designación de nuevos Concejales. Y así, el 23 de mayo de 1924, además de Doña Matilde Penagos toman posesión de sus nuevos cargos municipales Don Manuel Molina Lucena, Don Miguel Marqués Alcaide, Don Antonio Portero Panadero y Don Ezequiel Otero Álvarez. Se sumaban al resto de ediles de la Corporación: Don Antonio Baena Ponferrada, Don Juan Pedro Susbielas Sanz, Don Luis Rasero Portero, Don Francisco Polonio Castro, Don Francisco Toro Márquez, Don Rafael Carbonero Salas, Don Tomás García Márquez, Don Mariano Amo Repiso, Don José Jaime Ruz Raigón, Don Julio Raigón Mesa, Don Manuel Morales Requena. Era Alcalde Don Francisco Oliva Tejero.
Además de los anteriores, de aquella sesión extraordinaria estaban excusados los Concejales Don Rafael Luque Salas y Don Rafael Pedraza Cobos; ausentándose sin excusa Don José Cuesta Sánchez, Don Francisco Galán Polonio y Don Juan Gutiérrez Barranco. Gran parte de los nombres anteriores referencian a personalidades conocidas del sector agroindustrial montillano: bodegueros, comerciantes o terratenientes. Se “colaba” una maestra nacional.
Tras la toma de posesión de los nuevos ediles, y como mera curiosidad, la primera decisión en que participó Matilde Penagos en su vida consistorial fue la adquisición mediante subasta de una autobomba para riegos de paseos y calles y para extinción de incendios.
Fue un total de 8 sesiones plenarias las que tuvieron la presencia de Penagos, 6 extraordinarias (23/05/1924, 28/05/1924, 01/08/1924, 05/01/1925, 13/01/1925 y 03/04/1925) y 2 ordinarias (24/02/1925, 23/03/1925 en doble sesión). Fue ausentada previa licencia en la extraordinaria de 28/08/1924, a la que estaba convocada. Destaca el Pleno de 13 de enero de 1925, donde se produce el nombramiento de Don Alfonso XIII y Doña Victoria Eugenia Alcalde y Alcaldesa honorarios de Montilla.
En la sesión plenaria extraordinaria de 14/05/1925 se produce la designación de nuevos Concejales, “para cubrir las vacantes por dimisión de quienes en igual número venían actuando en el cargo de Concejales”. En ella ya no aparece Matilde Penagos que, en su poco menos de un año de mandato, no llegó a tomar la palabra en el Salón de Actos del Ayuntamiento.
El legado de Matilde Penagos
Pese a su nula participación pública en su etapa consistorial, la llegada de Matilde Penagos al Ayuntamiento fue realmente singular, convirtiéndose en la primera mujer en Montilla en ocupar tal puesto y encabezando en las primeras líneas el listado de mujeres que lo hicieron en todo el país. Participar de alguna forma en la vida pública local no era algo nuevo para la maestra, que ya en marzo de 1908 fue elegida Tesorera de la Asociación de Maestros del Partido de Montilla, junto a Antonio Palma Castilla, Presidente; Emilio de Blanca y Cobos, Vicepresidente; Emilio Melado Jerez, Secretario; y las vocales Esperanza Ferreras Iñigo, Josefa Guerrero y Felipa Sagrario Bayón. Era Presidente honorario del colectivo don José del Río de la Bandera.Al mismo tiempo, Penagos fue una mujer que nunca se escondió de las causas en las que creía. Para muestra, la colecta benéfica que encabezó en a la muerte en 1920 de la que fuese su compañera, la también maestra doña Ana Alcaide León, a fin de recoger fondos para sus hijos huérfanos[xv].
La trascendencia de su nombre fue más allá de su contemporaneidad, como se refleja en el hecho de que, ya en los años 50, Matilde Penagos dio nombre a una calle de la Barriada Gran Capitán, una de las vías reticulares del germen de las Casas Nuevas que conecta la Avenida de María Auxiliadora con la calle Inca Garcilaso. Así, tras encargo del Pleno en la rotulación de nuevas calles para el censo y nomenclátor de la población de 1950, la Comisión Permanente incorpora el nombre de Maestra Penagos en el callejero del Grupo Gran Capitán, de reciente construcción, “en memoria de la Maestra Nacional Doña Matilde Penagos Benedico[xvi]”.
Asimismo, ya en las postrimerías del siglo pasado, la Asociación de Madres y Padres (AMPA) del I.E.S. Inca Garcilaso decidió aplicarse el nombre de la pionera maestra, rindiendo homenaje a aquella mujer de cuya “hazaña” se cumple ahora un siglo y que supuso un verdadero hito en la política local a nivel nacional.
[i] VV.AA (1912). Escalafón General Fusionado del Magisterio Primario, con arreglo a su situación. Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Madrid
[ii] Hay discrepancias, incluso en los documentos oficiales (Actas de Junta Local de Enseñanza, disposiciones sobre concursos de ascenso) sobre la fecha de incorporación de Penagos al Magisterio en Montilla. No queda claro si toma posesión de su plaza el 14 de marzo o el 14 de mayo de 1890, en lo que parece un error de transcripción de alguno de los documentos consultados
[iii] El Magisterio Español, periódico de instrucción pública. Edición de 8 de abril de 1899. Madrid
[iv] El Monitor; revista semanal de enseñanza. Núm. 24, 15/06/1899. Barcelona
[v] Gaceta de Madrid. 7/10/1905. Madrid
[vi] AMM. Actas Junta Local de Primera Enseñanza, Libro 619. Sesión de 13/05/1911
[vii] AMM. Actas Junta Local de Primera Enseñanza, Libro 619
[viii] Real Decreto del Ministro de Fomento de 27 de abril de 1877. Gaceta de Madrid, 29/04/1877
[ix] AMM. Actas Junta Local de Primera Enseñanza, Libro 619
[x] Jubilación efectuada en octubre de 1925, según “Mujeres Montillanas que han dejado huella.[…]”
[xi] AMM. Serie de Empadronamiento, padrones varios
[xii] ver Martínez Marín, Antonio (1989). La elección o nombramiento y cese del Alcalde: historia legislativa y régimen actual. En Revista de Estudios de la Administración Local y Autonómica (núm. 242). Instituto Nacional de Administración Pública
[xiii] ver Carmen Romeo Pemán, https://letrasdesdemocade.com/tag/primeras-concejalas/
[xiv] Gómez-Ferrer Morant, G., & Moral Vargas, M. d. (2015). Las pioneras en la gestión local: concejalas y alcaldesas designadas durante la dictadura de Primo de Rivera y el gobierno de Berenguer (1924-1930). En G. Nielfa Cristóbal (ed.), Mujeres en los gobiernos locales: alcaldesas y concejalas en la España contemporánea (pp. 41-71). Biblioteca Nueva
[xv] El Defensor de Córdoba. Diario Católico de Noticias, 23/12/1920. Córdoba
[xvi] AMM. Actas de la Comisión Permanente, Libro 267. Sesión de 24 de mayo de 1950