Escribano Ucelay y el Barrio de las Casas Nuevas

Siguiendo nuestro modesto recorrido por la evolución de la barriada del Gran Capitán, y tras estudiar a Rafael de la Hoz y Ángel Marchena, no cabe duda de que Víctor Escribano es otra figura clave en el aspecto estético del ensanche más ordenado de Montilla.

 

Tras la finalización de las obras del grupo Gran Capitán (148 viviendas, ermita y casa del párroco), diseñadas por Ángel Marchena, y sus consiguientes reformas y subsanaciones, el Barrio se convirtió en la principal zona de expansión de Montilla. Lo permitían su situación y orografía, de mayor extensión y facilidad de construcción que las otras que fueron ocupándose en las laderas de San Agustín o Santa María. Nos encontramos en una vasta extensión agrícola, para mayor inciso, con la ventaja de estar situada entre el principal núcleo poblacional de la ciudad y la estratégica carretera Córdoba-Málaga, con lo que su progresiva ocupación era cuestión de tiempo.

Como ya aventuraba José Cobos en 1958 “si los que todavía no hemos cumplido cuarenta años recordamos que la ciudad empezaba en los arcos de la Puerta de Aguilar, no es aventurado suponer que nuestros hijos verán llegar los bloques de casas hasta La Toba y Los Cuatro Caminos.[i]

Nuestro genial Pepe Cobos se quedó corto…

 

La necesidad de viviendas de los años 50

Desde principio del siglo XX, en Montilla era acuciante la necesidad de nuevas viviendas que eliminaran el hacinamiento de las clases menos pudientes en el núcleo urbano, donde familias completas compartían apenas unos metros cuadrados para subsistir. Diferentes propuestas y proyectos intentaron paliar en la primera mitad del siglo, con poco o nulo éxito, la escasez de viviendas[ii].

La situación no era ajena en el resto del país, e incluso elementos afines al propio Régimen, como el diario Arriba, recogían las miserias habitacionales de los obreros. Alfredo Cerrolaza firmaba durante el verano de 1953 una serie de artículos, junto a Agustín Cotorruelo, lamentando la falta de vivienda para las clases modestas:

“De nada sirve que abunden las casas si son caras. La prueba de lo anterior está en que el déficit de viviendas solamente se da entre las de clase media y clase modesta, siendo para estas últimas el déficit tres veces mayor[iii]”.

Ante la problemática, el Régimen Franquista puso en marcha, a través de la Obra Sindical del Hogar, el Plan Sindical de la Vivienda que levantó cientos de miles de viviendas en todo el país –aunque excluía de su beneficio a buena parte de los chabolistas, al no tener la cualidad de “sindicados” –. Y, en esta tesitura, con el I Plan Nacional de la Vivienda 1955-1956 –denominado Plan Francisco Franco– en Montilla se pone en marcha la construcción de los primeros bloques de pisos de las Casas Nuevas: la barriada San Francisco Solano.

Construcción del grupo «200 Viviendas Sociales» en Montilla. Al fondo, casas del grupo Gran Capitán.

Escribano Ucelay: nombre propio en las Casas Nuevas

Antes de ese I Plan Nacional de la Vivienda, Montilla apenas dio una leve solución al problema con la promoción de la Barriada del Gran Capitán – 148 viviendas, ermita y casa del santero–, pero con ella abrió las miras de la expansión urbanística de la ciudad hacia una zona hasta entonces olvidada para lo urbano.

Entregada, no con pocos problemas, la barriada del Gran Capitán que terminaría extendiendo su denominación a toda esta extensa zona de Montilla, otro gran personaje ilustre de la ciudad prestó su nombre al conjunto de viviendas que se proyectaba junto a aquellas primeras casas. En efecto, los bloques construidos entre las calles Alcalde José Ortiz y Doctor Raúl Porras se denominaron “Grupo San Francisco Solano”.

Víctor Escribano Ucelay (Córdoba, 1913 – 1986) fue el encargado de proyectar el diseño de esta barriada, tan emblemática y significativa dentro del Barrio. Como principal arquitecto de la capital cordobesa en la segunda mitad del siglo XX junto al conocido Rafael de la Hoz, Ucelay no destacó, sin embargo, por realizar grandes obras arquitectónicas. Más allá de la reforma que puso en valor el Alcázar de los Reyes Cristianos y el entorno de la Mezquita, sus intervenciones en la capital cordobesa se centraron principalmente en construir espacios íntimos y pequeñas reformas de paisaje urbano: la Cuesta del Bailío, con su remodelación y construcción de la fuente; la reforma y fuente de la Calleja de las Flores o el Monumento de los Enamorados en el Campo de los Mártires. Fue arquitecto municipal de Córdoba desde 1941 a 1987.

Ucelay, que ya conocía la zona tras había participado en las reparaciones de las casitas del grupo Gran Capitán, se encargó de darle personalidad al Barrio de las Casas Nuevas con el diseño de los pisos de San Francisco Solano y del Patronato Felipe Rinaldi. Los primeros, de similar trazado y estética que la barriada de Nuestra Señora de Araceli, en Lucena; y todos ellos con claras similitudes con otros proyectos de la provincia.

Comparativa entre los detalles constructivos de las barriadas de Nuestra Señora de Araceli (Lucena) y San Francisco Solano (Montilla)

San Francisco Solano, las “200 viviendas” del Barrio

Para continuar el proceso constructivo de las Casas Nuevas, el Ayuntamiento de Montilla acuerda en 1955 ceder a la Obra Sindical del Hogar unos 15.000 metros cuadrados, inmediatos al reciente límite suroccidental del Paseo de Canis Matute, para la construcción de un grupo de 200 viviendas en bloques de pisos; dejando otra extensión similar para un futuro desarrollo de nuevas viviendas. Antes de la cesión, curiosamente, se pensaba construir en este terreno un núcleo de viviendas para maestros, un grupo escolar y un pequeño mercado.

Y así, a comienzos de 1956 se inicia la obra del grupo Viviendas Sociales San Francisco Solano, las primeras 200 viviendas de Montilla. Un proyecto en el que Ucelay, en ese urbanismo higienista de mitad del XX, proponía grandes zonas de esparcimiento y juego vecinal: las famosas plazoletas o, como popularmente se conocían, los merenderos, con las pérgolas originales que se perdieron no muchos años después.

El 30 de noviembre de 1957, Rafael Ruz Requena, haciendo uso en el Pleno como Alcalde de Montilla, manifestaba “la necesidad de la construcción de un Mercado de Abastos junto al Barrio del Gran Capitán integrado por 148 viviendas y de las 200 viviendas que actualmente se construyen por la Obra Sindical del Hogar de 2º y 3º categoría próxima a terminarse y de las cincuenta de tipo social en construcción[iv] […]”. El Pleno acordó ceder a la Delegación Nacional de Sindicatos los terrenos necesarios para dicho mercado, que nunca fue construido y cuyo proyecto fue sustituido por el de Rafael de la Hoz, entre las calles Márquez y Arrumbadores.

Cuatro años más tarde de su inicio, las obras del Grupo San Francisco Solano concluían y los pisos fueron entregados a sus beneficiarios, nuevos moradores del incipiente Barrio de las Casas Nuevas.

Entre el homogéneo grupo de bloques de pisos destaca el depósito de agua de la Plaza de la Aurora, construido por Rafael Cerezo y diseñado por Rafael de la Hoz, que la Obra Sindical se vio obligada a incluir en el proyecto por la escasez de agua de la población y que hasta la construcción del Pantano de Iznájar trató de paliar el problema en esta zona urbana. El Ayuntamiento, interesado en la compra de este depósito, y tras acuerdo con la Delegación Provincial de la Organización Sindical, se hace “cargo del pozo, depósito y red de distribución de aguas del Grupo de viviendas de San Francisco Solano de esta Ciudad[v].”

Construcción del depósito del Grupo San Francisco Solano. Fotografía: González. Fuente: José Antonio Cerezo.

Los pisos del Patronato Felipe Rinaldi

El Barrio continuó su flirteo con los límites de la ciudad mediante la construcción de los pisos del Patronato Felipe Rinaldi, de Valencia. De manera simultánea a la construcción del Grupo San Francisco Solano y en un terreno situado a continuación del mismo, en 1956 el Ayuntamiento acuerda ceder a esta institución salesiana de manera gratuita una parcela de 4.300 m2 para una primera construcción de 144 viviendas, acogiéndose a los beneficios del Plan Quinquenal de Viviendas de Renta Limitada. Un año más tarde se ratifica la cesión de terrenos sobre un total de 4.416 m2, entre las 200 viviendas de renta limitada y las 50 viviendas de tipo social construidas por la Obra Sindical del Hogar.

Aunque se daba un plazo de construcción que expiraba en verano del 59, las viviendas de la primera fase del Patronato Felipe Rinaldi no se entregarían a sus inquilinos hasta 2 años después de esa fecha.

Durante el trascurso de las obras, y a solicitud del propio Patronato, el Ayuntamiento cede nuevos terrenos para una segunda fase de 320 viviendas y 8 locales comerciales a continuación de la fase anterior, que llegarían hasta la actual calle Ciudad del Cuzco sobrepasando el límite espacial de las 50 viviendas sociales de Rafael de Hoz – los famosos “pisos de ladrillo visto”–  y ampliando el ensanche de la población. Aquella segunda fase del Patronato sería levantada por Constructora Asturiana y comenzaría a entregarse mediado 1965.

Dos fases del Patronato Felipe Rinaldi para un total de 464 nuevas viviendas en Montilla, así como 8 locales comerciales. Esos proyectos mezclaban el carácter asistencialista de la política de vivienda del momento con esa intención generadora de espacios libres, destacando en esta segunda fase la Plaza de los Salesianos, convertida rápidamente en patio de juego de los más jóvenes, y donde la cancha de baloncesto tuvo un importante papel en aquellos primeros años del barrio.

Como curiosidad, y para garantizar el carácter social de estas viviendas, los beneficiarios de las mismas iban abonando mensualmente un pago que incluía, junto a la amortización de la vivienda, la cuota del suministro eléctrico comunitaria y un seguro frente a incendios. Entre 1967 y principios de los 90, el recibo se mantuvo prácticamente en idéntica cuota, solo aumentada por el incremento del precio del seguro.

Comparativa recibos viviendas Patronato Felipe Rinaldi. 1967-1991. Fuente propia.

 

La Asociación Benéfica Constructiva Patronato Felipe Rinaldi tuvo la sede de la Delegación Local de Montilla en calle José de los Ángeles; y se mantuvo hasta, al menos, 1991.

 

El frenético ritmo de construcción de un nuevo barrio en Montilla mantenía su pulso. A este fenómeno expansionista contribuyeron otros proyectos posteriores, los nuevos vecinos como autopromotores de sus propias viviendas y negocios, que hicieron pronto de las Casas Nuevas un lugar de creciente, rápida y ordenada población. Si bien aquellos primeros años del Barrio no estuvieron exentos de problemas como la escasez de servicios públicos, resultaría paradójico emplear aquello de “no es oro todo lo que reluce”. Y es que, viendo la especulación que se produjo en estas tierras rústicas en su conversión a núcleo urbano, quizá la expresión esté de sobra.


[i] “La Ciudad Nueva”. COBOS JIMÉNEZ, J. en Munda núm. 75 (15/10/1958), p.2

[ii] Para mayor abundamiento en la materia, léase “Evolución urbana y vivienda obrera en Montilla: 1900-1975”; Polonio Armada, J. (2005), Montilla.

[iii] “La vivienda y la Ley de Arrendamientos”. CERROLAZA, A. en Diario Arriba (03/07/1953), p. 11

[iv] AMM. Actas Capitulares. Libro 236, acta de 30/11/1957

[v] AMM. Actas Capitulares . Libro 239, acta de 17/05/1963

 

Mis sinceros agradecimientos a Inmaculada de Castro, guardiana de nuestra historia; y a José Antonio Cerezo, capaz de hallar imágenes imposibles.

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